María Soledad Bravo-Marchant: “El principal detonante de la Infraestructura Nacional de Acceso a la Información Científica ha sido la implementación de la Política de Acceso Abierto de la ANID”

  • En la Infraestructura Nacional de Acceso se articulan las universidades e instituciones públicas y privadas para poner en marcha un nuevo modelo de acceso a la información científica que fortalece el rol de las bibliotecas e intenta reducir la dependencia de los editores extranjeros.

El pasado 24 de noviembre la secretaria ejecutiva de la Corporación CINCEL y encargada de la Unidad de Acceso de la ANID, María Soledad Bravo-Marchant, presentó la ponencia “Chile: La Infraestructura Nacional como modelo alternativo para el acceso a la información científica” en el marco del Congreso Iberoamericano de Ciencia Abierta, organizado por OpenLab Ecuador, Red de Investigación Conocimiento, Software y Hardware Libre, HUB-UIO y Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

En su intervención, enfatizó la necesidad de crear un modelo alternativo de acceso a la información científica (la Infraestructura Nacional de Acceso, INA) debido al proceso de implementación de la Política de Acceso Abierto que lleva adelante la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, ANID, y las restricciones presupuestarias que trajo en 2020 la emergencia sanitaria.

La INA se define como un sistema público de acceso que cuenta con mecanismos permanentes de colaboración y articulación público-privada entre la ANID, la Corporación CINCEL y las universidades públicas y privadas. Su objetivo es entregar diferentes servicios de acceso al conocimiento generado con fondos estatales, ya que la premisa que sostiene esta infraestructura habilitante es conceptualizar el conocimiento como un bien público apropiable por la propia comunidad científica, las instituciones de Gobierno, la academia, la industria y la ciudadanía.

Durante la ponencia, la secretaria ejecutiva de CINCEL precisó que la INA es una infraestructura de acceso abierto, no de ciencia abierta que es algo más complejo; también indicó que  los tres objetivos de este sistema son democratizar la circulación, el acceso y uso del conocimiento científico con estándares de acceso abierto y prácticas de ciencia abierta respaldadas por organismos internacionales como la OCDE y la UNESCO; fomentar una nueva forma de acceder, gestionar y utilizar el conocimiento que se genera con fondos públicos, aminorar las brechas de desigualdad y responder a las demandas regionales que promueven la descentralización.

Bravo-Marchant enfatizó que el éxito de estas iniciativas radica en un esfuerzo persistente de articulación de los actores. “No se trata de tecnología, sino que de política”, afirmó, puesto que es necesario concordar una ruta común entre instituciones con agendas propias. Por esa razón, la instalación y fortalecimiento de capacidades mediante proyectos que financia la ANID en las universidades es un elemento crucial para crear un ecosistema que pueda transitar hacia prácticas de acceso abierto y de ciencia abierta.

El Congreso Iberoamericano de Ciencia Abierta contó con varias actividades, disponibles en https://comunidad.cienciaabierta.info.